Gota de Luz y su fotografía mágica

María Ayelén Horno es su nombre real, aunque todos la conocen como Gota de Luz, la fotógrafa autodidacta experta en collages y autorretratos, la chica de los ojos aguamarina y la sonrisa luminosa, la cordobesa ciudadana del mundo, nómada y espiritual, la amante de la naturaleza que deja (o se lleva) amigos cada vez que se muda.

“Me tenía que hacer una cuenta de mail a los 15 años, como soy fan del Otro Yo y ellos tenían una canción que decía gota de luz, le puse al mail así por esa canción. Luego, se volvió un seudónimo artístico que empecé a usar para exponer y se fue resignificando a través de los años con muchas cosas, más allá de lo visual, con lo espiritual. A pesar de ponérmelo inconscientemente, mi ser ya lo sabía y lo eligió para que me representara en el mundo”.

Nunca se olvida que su mamá una vez le dijo: “Siempre, pero siempre habrá un antecedente, una proyección, son los legados, uno se encuentra con ellos, y por esa mágica razón hay que seguir los legados con el código que cada uno elija”.

Sus padres son artistas y le mostraron cómo conectar con la creación, “creando, interactuando con las personas, compartiendo experiencias creativas”. Ellos fueron su primera influencia y gracias a ellos encontró en el arte su canal de expresión.

“Cuando era adolescente, empecé a sacar fotos y también escribía, entraba en una realidad diferente en relación a las sensaciones que me causaba retratar lo que estaba viviendo en cada momento, como espectador. La soledad me ayudó a encontrar los espacios y el sonido me acompañó siempre ya sea la música o el silencio; la soledad y el sonido me abrieron a visualizar”, recuerda Gota de Luz.

Tiene tatuada la palabra que la define: “Luz es como si fuera mi equipo de fútbol, es difícil de explicar… (se ríe) Creo que uno juega para un lado o para el otro y significa todo lo que tiene que ver con el bien, con lo claro, lo transparente, lo luminoso, que es lo que yo quiero para mi vida”.

Desde que tiene 4 años se ha mudado más de 20 veces y sigue… Es nómade, pero siempre regresa a Córdoba porque “tiene mucho que ver con su adolescencia y con muchas cosas que le gustan y que quiere seguir formando parte porque le siguen identificando igual que siempre”, expresa.

Estuvo viviendo en Capilla del Monte (una ciudad ubicada a 109 kilómetros de la capital cordobesa) donde hacía meditación y reuniones de oración en el centro Mariano del Espíritu Santo ligado a la línea de Triguerinho, es servidora en la misión de la hermana Patricia quien canaliza la luz de la Virgen María y da sanación y también realizó un curso de Vipassana, una de las técnicas más antiguas de meditación de la India.

“El plano espiritual siempre se manifestó –cuenta– en cosas que creaba, inclusive desde antes de tener una creencia, empecé a hacer trabajos con imágenes de la Virgen sin saber lo que quería decir. Desde un concepto en donde el tiempo no existe pienso que mi yo del futuro me va dictando en código visual, por donde va el camino.”

Ahora, está a punto de emprender viaje a Brasil, donde ya vivió antes y tiene familia, razón por la cual también siente al país vecino como a su hogar. “Es difícil de explicar la cantidad de sincronías y situaciones que llevan al hecho de que cambiar de realidad sea la mejor opción, se arma y se desarma todo como una ola que viene y que va.”

Allá visitará la comunidad originaria del Santo Daime, que trabaja con plantas de la floresta amazónica, lo cual es sagrado para ella y quiere aprender más profundamente sobre esta doctrina que es con la que más se siente alineada.

“Pienso que el movimiento es la clave para no apegarse y que es muy útil en el campo espiritual para generar un entendimiento integral tanto desde las diferencias como desde las cosas que nos unen a través de los actos, así que por el momento este es el camino de autoeducación que elijo y que dejo con alegría que me lleve.”

- ¿Cómo fueron tus comienzos en la fotografía?
- A los 16 años empecé a entrar en la Red de Internet y justo en ese momento salió el Fotolog. Me acuerdo que había nada más que 20, yo me los había visto a todos, así que me hice uno. Tenía un referente para ver… (se ríe mientras recuerda) que me había gustado, me había identificado y me disparó las ganas de experimentar con las fotos. De ahí empecé a sacar fotos con una cámara digital que me prestaban. Los primeros años trabajé mucho con autorretrato porque estaba ensimismada y más con el Fotolog, creo que tenía que ver con la edad, con un proceso en el que no ves para afuera sino ves tu propio mundito. Y yo mostraba las cosas estéticas que veía y me gustaban. Además, podía hacer conmigo misma el retrato que quería, con el lugar, la pose, la cara que quería que salga. A través de la fotografía mostré mi proceso porque después empecé a salir más, empecé a sacarles retratos a mis amigos, a la gente de afuera, a lugares de la calle, a lo que yo estaba viviendo y experimentando: la amistad, la noche, lo urbano, los viajes, la naturaleza.
Después se ampliaron las redes con Flickr, Facebook, Tumblr, siempre lo compartí todo; me gustaba hacer intercambio e interacción. Si fotografío algo y no lo muestro, no le veo el sentido de tenerlo guardado. Me he hecho muchos amigos a través de Internet, amigos de verdad que hasta hoy los sigo viendo y eso va más allá de una fotografía; creo que era real, no fue superficial como podría llegar a parecer.

- ¿Cómo surgió la intervención de tus fotos, algo tan característico tuyo..?
- Con los collages empecé a los 17, 18 años. Siempre juntaba cositas, no sabía para qué… El proceso de creación tiene 2 etapas: una que es la recolección, por donde voy y veo cosas que me llaman la atención las junto, no sé para qué las voy a utilizar, pero las voy juntando (esto también en lo digital, ya que voy recolectando en distintas carpetas) y después hago la intervención con esas cositas que fui juntando. En ese momento –la segunda etapa–, viene una magia impresionante porque todo tiene que ver con todo, se une muy perfectamente, cobra más sentido y significado la imagen, más fuerza y a mí me hace sentir muy bien, me hace sentir amor.

- ¿Cómo definirías tu estilo de fotografía?
- El estilo de fotos que hago creo que es experimental, perceptiva. Trabajo más que nada con fotografía analógica sin ayuda técnica (fotómetros, trípodes, etc.) con la intención de estimular la percepción de los sentidos. El desafío es que la imagen sea fiel a lo que siento cuando veo y no simplemente a lo que veo. Aprendí que la posibilidad de equivocarme técnicamente muchas veces me sorprende positivamente, por lo cual en cierto punto busco que las imágenes no sean perfectas. No creo en la perfección en este plano, refiriéndome a una imagen en la que evidentemente se esforzaron para que salga “bien”, eso me choca. A mí no me sale forzar la imagen para que entre dentro de un estándar, por eso me cuesta mucho hacer cosas comerciales.
Lo fundamental en la foto es que se le da valor a algo, desde la propia existencia hasta la de los otros… los lugares que nos rodean, los momentos, los detalles. Para mí es mejor si esto se hace libremente sin estructuras impuestas.
A lo analógico por lo general lo digitalizo porque el proceso de la edición también me encanta y me remite a lo infinito de las posibilidades.

Casi no invierte dinero en ropa y para juntar fondos para su viaje próximo vendió casi todas sus prendas en una feria. “Por suerte, tengo una relación con la ropa bastante mágica, siempre me están regalando cosas divinas y yo también regalo, cambio, me gustan las ferias americanas y la calidad de las telas de antiguas,” explica.

No es fanática de la tendencia, sino que le gustan las prendas clásicas, la ropa hindú, sus preferidas son las polleras largas porque le parecen cómodas y atemporales, dice mientras usa una túnica blanca que le hizo una amiga.

“También me gusta teñir y bordar mi ropa. Mezclar todo esto que claramente tiene que ver con fusionar y unificar. Me gusta ver cómo las personas son creativas en su forma de vestir y me dan ganas de trabajar mis imágenes sobre textil más adelante. También los aros me llaman mucho la atención, tengo una supuesta colección ¡pero es difícil que no se pierdan en tanta ida y vuelta!”

Fotografía: Gon Ganon
Intervención: Gotadeluzz

Yul Des

La moda es parte de mi vida, es una de mis formas de expresarme. También, soy gran admiradora de las artes visuales, la música y la cultura urbana. Así que mis escritos reflejan todo lo que me influencia y tienen olor a vintage.

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