Eneas, un diseñador neto

Tiene una mirada intensa y una gran sonrisa. Cuando camina, la gente lo observa. Muchos lo ven conocido y se quedan pensando de dónde. Luego, se lo escucha con su hablar pausado y su acento extranjero pero ya argentinizado con el tiempo. Si hasta parece un argentino por su simpatía.

Él es Enéas Neto, uno de los cuatro finalistas de la última temporada del reality Project Runway Latin America a fines del 2013, el certamen televisivo de canal Glitz que reúne a diseñadores de moda de distintas partes de Latinoamérica para dar a conocer su talento.

Es originario de Paraná, una provincia del sur de Brasil, y antes de instalarse en Buenos Aires hace 2 años, vivió en Florianópolis y en São Paulo. Llegó a la Argentina por unos meses para hacer un trabajo de investigación y desarrollo de prototipos patrocinado por una industria de telas de Brasil.

“Pasados los 3 meses, yo ya estaba encantado con la ciudad y vi potencial acá para desarrollar mi propia marca. Trabajé hasta de barman y todo eso me ayudó a conocer mejor a los clientes, el estilo de los argentinos y a definir mi público”, confiesa Enéas.

Con su paso por Project Runway obtuvo el tercer puesto. “Fue una experiencia buena, intensa, de mucho aprendizaje y estrés. Me descubrí un diseñador que no sabía que existía. Yo siempre me veía como apenas uno más en la industria, pero después de tener mi trabajo evaluado por gente que sabe de moda, como Carolina Herrera de Báez, Karla Martínez y otros más, logré ver que puedo dedicarme cien por ciento a mi marca y que ahora nada me puede detener”.

Fue “descubierto” a los 17 años por una diseñadora que le ofreció ser su asistente y, así, empezó a trabajar. “Cuando con 21 años tuve la certeza de que eso era mi profesión, empecé a estudiar diseño de indumentaria –después de pensar en ingresar a la facultad de ingeniería, derecho o aeronáutica–, porque creí que además de estar en la industria y tener ya conocimientos técnicos, estaría bueno agregar teoría y nuevos conocimientos que sólo se adquieren en la universidad”.

Sin embargo, el diseño forma parte de su vida desde pequeño, a los 6 o 7 años ya pegaba páginas de revistas de moda y bocetos que le gustaban en las paredes de su habitación. Una de sus hermanas hizo un curso de diseño de indumentaria y él copiaba sus bocetos. Recuerda, con una sonrisa, que así aprendió a dibujar.

“Yo soy el menor de una familia con 6 hijos, tengo 4 hermanas y un hermano, y siempre estuve cerca de ellas cuando se vestían para salir en los fines de semana o cuando iban a fiestas. En mi casa a todos nos gusta estar siempre bien arreglados. Mi mamá contaba que de joven tenía una costurera que le hacía vestidos todas las semanas y mi papá iba al sastre y tenía un traje nuevo cada domingo.” Eso lo conservaron hasta ahora ya que en las fiestas de fin de año cuando se reúnen, se “lookean” con ropa nueva como si fueran a salir, recuerda entre risas.

Su familia influyó mucho en toda su formación en la moda, eran muy libres y lo apoyaron en sus viajes y en todo lo que él escogió para trabajar. De hecho, a pesar de la distancia, muchas veces busca referencias para diseñar en alguna historia del pasado, de su familia y amigos.

En cuanto a sus inspiraciones, son amplias: “Todo me inspira, puede ser una exposición, una caminata por una plaza, una película… estoy todo el tiempo abierto para recibir información y novedades. A veces busco una referencia en alguna historia del pasado, de mi familia, de amigos o de personajes que salen de mi cabeza. La arquitectura es una gran influencia para mí; como me dedico a la construcción de una prenda me fijo mucho en cómo se construyen las cosas, el diseño que está a mi rededor”.

Es por eso que le gusta mezclar prendas dentro de su estilo minimalista, usar muchos colores oscuros y limpios, y agregarle los accesorios que colecciona: pañuelos, tirantes y lentes. “Me encantan las tiendas vintage y ferias de prendas usadas, no sólo para vestir sino también para investigar acabados, molderías y telas de antes. Tengo alma rocker, mezclada con sastrería; puedo estar con un jeans roto, camisa y corbata vintage con zapatos Prada. Busco siempre estar cómodo y listo para todo el día, eso se ve en mis diseños también,” explica el diseñador.

“This boots are made for walking” (estas botas están hechas para caminar), eso expresa Enéas de sus borcegos preferidos que llevan con él 10 años como regalo de su hermano y son del ejército de su país. “Ya los llevé a todas partes y cada día están más lindos y con más historias para contar, ya me acompañaron desde desfiles y exposiciones hasta boliches y fiestas que ni me acuerdo como salí (risas).”

Para él la moda es consumo, es investigación, y es el resultado de trabajo y esfuerzo de muchos profesionales. Aunque también es herencia, al igual que el nombre que recibió como su abuelo y por eso es apodado ‘neto’, ya que en Brasil se les dice así a los nietos que tienen el mismo nombre de su abuelo.

Fotografía por Pilar Diamante

Yul Des

La moda es parte de mi vida, es una de mis formas de expresarme. También, soy gran admiradora de las artes visuales, la música y la cultura urbana. Así que mis escritos reflejan todo lo que me influencia y tienen olor a vintage.

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