Elisa Insua, la chica dorada

Elisa Insúa, con 24 años, es la chica dorada y adorada por el pop art. Es una artista autodidacta, su piel exuda color y los resultados de su trabajo son una fusión lúdica entre el pasado y el presente, con una estética barroca y un marcado acento del arte pop, con la intención de provocar tantas sonrisas como sea posible y, a la vez, reír ella misma.

“Siempre me gustó el arte, de chica me pasaba horas y horas dibujando. Pero, formalmente, empecé a hacer arte a los 16 cuando comencé a trabajar usando pequeños objetos que encontraba en el fondo de mis cajones”, cuenta Naranja Metálica –apodada así por Juana, su mejor amiga, por su color de pelo y su gusto por el rock–.

Sin embargo, optó estudiar Economía Empresarial: “Creía que me sería útil para cualquier cosa que hiciese en la vida, desde manejar una galería de arte hasta diseñar ropa, y así fue. La verdad que no me arrepiento de mi elección.”

La artista neo pop forjó parte de su estética y su interés por el consumo, por la acumulación y por el mito del Sueño Americano en los viajes que desde pequeña realizó a Estados Unidos, ya que tiene familia allá.

Por otro lado, a los 19 se trasladó a Amsterdam, Holanda. Allí cultivó varios amigos dibujantes, con lo cual perfeccionó su técnica en esa disciplina. Luego, viajó por toda Europa. “Ello me agudizó mucho el gusto por la arquitectura y la historia del arte. Aprendí muchísimo y creo que Roma en particular resaltó mi fascinación por lo barroco, confiesa la artista plástica.”

Además, en 2013 viajó durante dos meses por China y Japón. “Allí conocí la mitad del mundo que me faltaba. Ambos países tienen culturas muy potentes y muy distintas a la Argentina. Me fasciné con toda la iconografía asiática: los dragones, los budas, los leones en las puertas de los templos, el clásico “gatito de la fortuna”, las geishas, los sumos. Y Japón me enamoró con el animé, los videojuegos y su arte.”

Contrastes populares

Sus fuentes de inspiración son amplias, desde películas hasta iglesias, museos, libros, sueños. Trabaja con mucha iconografía popular y con temas bastante relacionados al poder, al capitalismo, a la acumulación.

Su proceso creativo empieza con una hoja en blanco, lápiz y papel. Antes del primer trazo, ella hace una investigación sobre el tema. Con el boceto coloreado con lápiz, empieza a trabajar la obra. Si es un collage en 2D, boceta la figura y coloca los pequeños objetos sobre la superficie de la madera. Si es una escultura, comienza haciendo la estructura en alambre de gallinero, luego una cartapesta, recubre con resina poliéster y fibra de vidrio, pinta la superficie con aerosol y, finalmente, pega todos los objetos sobre las superficies.

Además de exponer en galerías y ferias importantes, vender y subastar todas sus obras donde se presente, fue convocada por Google y por Coca Cola para realizar obras que quedaron expuestas en ambas oficinas de Buenos Aires. “La de Coca fue interesante, porque la hice en vivo, en solamente12 horas, usando los residuos que la empresa genera en su edificio”, recuerda.

No sólo colecciona toda clase de objetos para pegar en sus obras, también colecciona –y revela que lo hace con devoción– camperas. Su estilo es bastante barroco y femenino. Usa algunos detalles militares o étnicos, pero en general su vestidor tiene mucho brillo, color y mezcla de texturas.

Le fascinan los tacos altísimos aunque aclara que “como todas las mujeres, tengo una relación de amor-odio”. También, “me encanta adornarme con millones de anillos, aros y collares, en general siempre dorados. El único problema con las joyas es que, después de tres o cuatro usos, siempre termino pegándolas en una obra,” expresa Elisa con una brillante sonrisa.

- Si tuvieras que elegir un color, ¿cuál sería tu color preferido?
– El dorado. Me gusta porque en general se relaciona a lo sagrado, al lujo y al poder.

Fotografía: Gon Ganon

Intervención: Elisa Insúa

Yul Des

La moda es parte de mi vida, es una de mis formas de expresarme. También, soy gran admiradora de las artes visuales, la música y la cultura urbana. Así que mis escritos reflejan todo lo que me influencia y tienen olor a vintage.

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