Dafne Cejas, la protagonista de un cuento de princesas en la moda

Con un hablar pausado, es precisa en las palabras que emplea para expresarse. Conserva la sencillez inculcada por su familia en su Villa María natal, pero a veces le sale la argenta que sigue siendo. Le hubiera gustado ser bailarina de ballet, sensible y curiosa por naturaleza como real escorpiana que es, disfruta del mate en compañía y también de cocinar para sus amigos y en su vida nunca se imaginó triunfar en las grandes pasarelas internacionales como hoy lo hace.

Dafne Cejas Gagliano comenzó su carrera como modelo directamente en Nueva York, una de las capitales más importantes de la moda, posando para el famoso fotógrafo Steven Klein en Italian Vogue, cuando tenía 19 años.

“Cuando me preguntan, no sé nunca dónde vivo… Estuve hasta junio en New York, viví ahí casi 5 años, entre idas y venidas, con estadías en París.” Actualmente, está asentada en Buenos Aires definiendo junto a su novio argentino cuál será el próximo destino de ambos, que probablemente sea Europa, en París o Londres.

- Antes de ser modelo, ¿te imaginabas viajar como lo hacés, conocer tantas ciudades gracias a tu trabajo?
- No. Siempre me gustó viajar, pero antes era otra mi vida: estudiar y después formar una familia. De hecho, vivía en Córdoba capital, había empezado una carrera (abogacía). Y ese verano fui a un Cosquín Rock y ahí cambió todo (se sonríe y se le iluminan lo ojos recordándolo).

Todo empezó un día que llovía en el festival de rock que se hace en la montaña. Era su primer trabajo como promotora y alguien se le acercó y le preguntó si era modelo. Luego de un intercambio de mails y casi un año de persuasión para convencerla de viajar a Buenos Aires a la agencia, ella decidió realizar sus primeras fotos con su mejor amigo, el fotógrafo Javier Flores Leyes.

Pasaron 15 días, viajó a Buenos Aires en donde le hicieron material para enviar afuera. Y al mes la llamaron desde New York. “No terminé la carrera, pero me fui porque pensé es ahora o nunca”, se acuerda Dafne.

“Me fui sin saber nada del mundo de la moda, pero dispuesta a que me sorprenda. También pensando en ir y ver; de ahí me mandaron a París, empecé a viajar y desde ese momento no paré nunca, no tengo casa fija, voy a donde tenga que ir,” expresa.

En su primera editorial de moda reemplazó a Lindsay Lohan y, aún hoy, ese es un interrogante que ella tiene porque no entiende la similitud. El hecho es que cuando estaba deslumbrada por los vestidos de alta costura que estaba usando de Dior, Chanel, Valentino y asimilando su cambio radical de vida, pasó Madonna por el set a saludar al fotógrafo. Después de eso fue exclusiva de Givenchy por un año, así que se trasladó a París.

- ¿Te queda alguna capital de la moda donde no hayas desfilado en su fashion week?
- San Pablo. Por eso tengo muchas ganas de ir al Sao Paulo Fashion Week. Como ahora estoy más de este lado, dije bueno, tengo que ir. Tiene una fecha distinta a todas las demás y eso es bueno porque permite trabajar bien y es un mercado espectacular.

- ¿Hay alguien con quién no hayas trabajado y que te gustaría, ya sea fotógrafo, diseñador, marca?
- Sí, me gustaría trabajar con el dúo de fotógrafos Inez and Vinoodh, son muy talentosos y con ellos me encantaría shootear. Me atrae mucho lo que ellos hacen, compro sus libros y me encantan.
En este momento, también me gustaría trabajar en Louis Vuitton, las colecciones me inspiran mucho. Aunque no me cierro y siempre dejo que me sorprendan.

Dafne estuvo desfilando en el Bafweek, la semana de la moda en Buenos Aires, y en el Estilo Córdoba del Córdoba Shopping. Hizo la campaña de Ona Saez y la campaña de su amigo Marcelo Giacobbe para presentar en Nueva York. Además, salió en la tapa de One Magazine realizada en París. Entre tanto trabajo, ella se hace tiempo para compartir con su familia, especialmente con su mamá que aprovecha que la tiene acá y la acompaña a todas partes.

- ¿Cuáles son tus atributos, tus características o tus virtudes que crees que te hacen ser elegida entre muchas otras modelos?
- No quiero ser vanidosa. No sé… creo que mis piernas largas a muchos les gustan (risas). Mido 1,83, así que está todo en las piernas. A muchos les gusta mi pelo, a otros mis cejas. Tengo rasgos grandes y fuertes. Cuando llegué a New York, mi agente me dijo que lo que le llamó la atención a él es que era muy versátil, podía dar muy high fashion o podía dar beauty comercial. De hecho, trabajo en los dos lados, que es lo más difícil de hacer en la carrera; es como hacer una campaña de cosméticos y hacer una pasarela, por ejemplo. Y creo que si porque he visto mi evolución en editoriales con distintos estilismos y diferentes propuestas, no digo que me las sé a todas para nada pero la verdad es que puedo hacer esas cosas opuestas y me encanta.

- ¿Qué sentís o qué pensás cuando estás arriba de la pasarela? ¿O en qué te focalizas en ese momento?
- Me focalizo en un punto fijo por el equilibrio. Eso lo aprendí en danza, yo no tengo mucho equilibrio entonces me re concentro en eso y más con tacos altos a veces; nunca me caí por suerte (se ríe y toca madera). Me concentro en eso porque es fácil distraerse porque está la gente, escuchás lo que hablan, alguien puede decir ‘está re flaca’, otra puede decir ‘qué feo ese conjunto’; se escucha todo.
- ¿Escuchás la música?
- Sí, la escucho antes de salir porque me da mucho ritmo. Y es como salir, relajarse y ya está.
En mi primer desfile tuve muchos nervios, de hecho tenía mucho miedo de caerme porque era medio oscuro y no estaba segura, pero salió todo bien. Recuerdo que Ricardo me decía relajate, salí que estás divina.

- De chica, ¿qué querías ser?
- Siempre quise ser bailarina. Tengo una gran pasión por el ballet, de verdad me encanta. Me gusta mucho el arte, me gusta la expresión por medio el arte, entonces hice comedia musical, ballet contemporáneo, un poco de música. Yo voy a ver un ballet y lloro, me emociona mucho, eso si la verdad que me hubiese encantado hacer.
Siempre me gustó la moda, siempre fui coqueta, me gustaban las cremas, me tomaba horas para prepararme, pero no me imaginaba haciendo esto. Mi vida fue cambiando de tal manera que dije basta, no planeo más nada. Yo tenía todas mis estructuras, todo guardado y acomodado en mis cajoncitos porque yo soy así, y hoy es todo al revés.

Fotografía Gon Ganon

Yul Des

La moda es parte de mi vida, es una de mis formas de expresarme. También, soy gran admiradora de las artes visuales, la música y la cultura urbana. Así que mis escritos reflejan todo lo que me influencia y tienen olor a vintage.

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