IKV en el blanco y negro de Roberto Sánchez

Dueños de un estilo único, excéntrico, despojados de miedos a probar cosas nuevas, los Illia Kuryaki & The Valderramas fueron los más lookeados arriba del escenario de la edición número 15 del Cosquín Rock, mientras hicieron un repaso por toda su historia con sus mejores temas.

Al igual que su género musical –que varía entre el rap, funk, soul, rock, hasta con condimentos populares argentinos–, su estilo para vestirse en los shows también es difícil de encasillar. Uno de los responsables de su imagen es Andrés Baglivo, más conocido como Roberto Sánchez, que los acompaña a todas sus presentaciones y en el backstage cuida de todos los detalles, además de realizar los diseños junto a Agustina Alvez, dueña de la marca rosarina Domingo es Domingo.

“Hay algo de Roberto Sánchez que ya vive dentro mío, es una parte mía. No me molesta que piensen que me llamo así, de hecho respondo a ese nombre también”, comenta entre risas Andrés. Con una historia “muy loca y larga”, comienza a contar –y a sorprender– que no estudió nada que tuviera que ver con el diseño de indumentaria sino que fue futbolista desde los 11 hasta los 29 años. Pero, de pronto, ya no sentía lo que estaba haciendo.

“Corté con esa parte de mi vida y comencé a gestar lo que es Roberto Sánchez, mi marca, donde no soy un fabricante de ropa común si no que me considero un artista que se expresa mediante prendas. Por lo cual, no hago colecciones, no hago invierno ni verano, simplemente no puedo evitar expresarme y me sale a través de prendas así como un músico hace una canción. Ahí comienza la historia con la música…”

La música como inspiración

La música es una de las cosas que más le inspira y así llegó a los IKV, a quienes los une la misma inspiración. Él admiró a Dante Spinetta y a Emmanuel Horvilleur desde niño y cree que la vida los puso en el mismo camino por algo.

“Nuestra inspiración sucede mágicamente al mirarnos. Ellos son personas muy estéticas (a diferencia de otros artistas con los que he trabajado) y tienen muy claro lo que buscan y quieren estéticamente. Juntos pensamos en colores, molderías y hacemos que ese sonido poderoso que tienen se amalgame visualmente”, explica Andrés.

El primer contacto como vestuarista fue con Emma en su disco solista Mordisco (2007) y continuó con ambos IKV desde su regreso. “Para mí es un sueño, es llegar a lo máximo. Son personas con un alto contenido de talento que me elevan constantemente. Estoy súper agradecido a ellos por elegir mi arte, entre tantas opciones”, reconoce.

Con toda la banda en total look blanco y negro, se distribuyeron en el escenario principal como un gran tablero de ajedrez. Clásicos en la paleta del color, pero modernizados con detalles como los cierres, flecos, recortes, accesorios, sombreros, collares.

Emmanuel, dueño de un estilo más autóctono, llevaba un chaleco cowboy de cuero con flecos en blanco y negro lo que le daba profundidad a sus movimientos cuando bailaba. Dante, con reminiscencia a un traje de motociclista con su influencia más callejera, cerraba su outfit con zapatillas blancas para completar su estilo más rapero.

Además de IKV, las prendas de Roberto Sánchez han sido requeridas por diversos artistas, entre los que se destacan: Demonios de Tasmania, Azafata, Fantasmagoria, Emmanuel como solista, Molotov, Lodovica Comello, Violeta y Cristian Castro. A la hora de trabajar con algún artista, “lo único que lo mueve –declara orgulloso– es que en algún punto su arte se tiene que unir con el de él, sino no lo hace.”

Fotografía: Paz De Rossi

Yul Des

La moda es parte de mi vida, es una de mis formas de expresarme. También, soy gran admiradora de las artes visuales, la música y la cultura urbana. Así que mis escritos reflejan todo lo que me influencia y tienen olor a vintage.

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