Chatarra, el festival de arte colectivo e interactivo

Chatarra, el festival de arte colectivo cordobés instalado en esta tercera edición en el Museo Palacio Dionisi, no sólo parte de la sustentabilidad y toma los conceptos de reciclar y reutilizar, sino que nos invita mediante la interacción con todas las obras de arte a ser conscientes de que somos parte de la existencia y que nada funciona si no racionalizamos eso.

Los artistas locales e internacionales que participan del festival promueven con sus obras la reutilización de materiales reciclables y también la idea de que el arte se transforme en una herramienta de transformación e inclusión social.

El espectador cobra un papel activo en casi todas las obras de carácter interactivo y, así, pasa a formar parte de la obra también. Una experiencia que lleva los sentidos y las emociones por distintos caminos.

Entre las obras, se destaca el Laberinto, una instalación urbana de gran escala realizada por el artista brasilero Eduardo Srur frente al Museo con 194 fardos de material reciclado (provistos por COTRECO). 100 metros cuadrados de desecho compactado, principalmente cartón y plástico, que se transformarán en nuevos productos, como se anuncia en el ingreso a la obra.

Declarado de Interés Cultural por la Agencia Córdoba Cultura y por el Gobierno de Córdoba, el festival –bajo la dirección general de Mercedes López Moreyra y Francisco Melano Cassina– tendrá un cierre acústico hoy a las 18 horas en el Museo con los músicos Félix San Martín y Bren Coll, con entrada libre y gratuita.

Reflexionar, rescatar, reutilizar

Subiendo las escaleras del Museo Palacio Dionisi, tras cruzar las puertas de entrada, se ve una imponente estructura realizada con ramas de árboles y neumáticos que cae desde el techo como una lluvia marrón claro con círculos oscuros de caucho. Tiene el sello de Noel de Cándido que, junto a Noé Colombo, crearon Palos en la rueda. La obra de los artistas continúa en una sala del primer piso y bajo la apelación de “pulse” invita al público a interactuar con las máquinas –integradas por restos de pc, equipos musicales, bicicletas, etc. – para encender la colorida iluminación.

Luego, el recorrido comienza por Sobre el análisis de la función del arte. Distinción de clase, la obra de Noesasi. Al ingresar en la sala N° 1, ya se lee en grandes letras: “Cómo transformar el arte en basura”, debido a que la artista cordobesa pidió obras de arte a distintos artistas locales y “las transformó en basura” en una instalación en donde el público puede destruir los objetos acopiados. Partiendo desde este contrapunto, las demás obras que le siguen construyen arte a partir de recursos reciclables.

Así, en la sala 2 continúa Ausente (de Lucas Carranza, Agustín Rovaretti y Juan Pablo Vázquez) una obra que recurre al encuentro con el otro en una sala totalmente a oscuras para poder iluminarla cuando 2 personas accionan al mismo tiempo los interruptores y así poder reconocerse e interactuar para develar espacios imposibles de descubrir individualmente. Al finalizar, será reutilizada en una acción coordinada con el Centro Integrador Comunitario y el Centro Vecinal de Barrio Cabildo.

En la sala 3 se proyecta Supermercado, el film de una performance dentro de un supermercado del artista brasilero Eduardo Srur y Fernando Huck. Obra que se conecta con la que está en la calle denominada Laberinto y realizada con basura reciclada.

Todos somos responsables

Ya en el primer piso del Museo, una lluvia naranja de pompones de peluche cae sobre una pequeña casita. Al mirarlo mejor, es un Paisaje Invertido, una suave y colorida obra de María Guglielmelli y Gabriel Moscón en la que se da cuenta que el paisaje no es una entidad objetiva ni independiente de quien lo percibe y lo construye.

La sala del frente está tapizada desde el techo con plástico blanco para recordarnos que “una bolsa de plástico tarda más de 400 años en desaparecer y sólo se utiliza 12 minutos”, una verdad que sofoca dentro la habitación a través de la obra La historia detrás de las cosas realizada por las artistas Romina Castiñeira y Laura Faner para contar “la vida detrás de las cosas” a través de una experiencia lumínica y melancólica. Laura a través de una performance explora la materialidad y hace énfasis en la palabra ‘explorar’ a lo largo de toda la obra, desde la idea hasta que ella misma la explica al público que la visita.

Las flores del mal es una obra de Agustina Roca que reflexiona sobre la humanidad y también sobre su contraparte, la deshumanización. “Emergencia de humanidad” es una frase que apela al doble sentido de la palabra emergencia a través de un cartel de neón rodeado de crisantemos que hacen referencia a la cualidad efímera de la condición humana.

Quiero Rescatar / Use me to do es un espacio multimedia interactivo logrado a partir de las imágenes que la gente envió y se proyectan sobre cajas de cartón, realizado por AcciónAlo (Cecilia Garzón Maceda, Viviana Murina y Teli Rezzónico) y Glava (Augusto Villamea). Quiere rescatar del olvido, del paso del tiempo, del residuo o de la caducidad a diferentes objetos, personas y situaciones para preservarlas en una caja en un museo, en otro espacio y otro tiempo, para que puedan seguir vivas sin fecha de vencimiento y tiene la finalidad de hacer reflexionar sobre las prácticas del uso y nuestra responsabilidad.

Del otro lado del primer piso, se ubica Néctar, la instalación retrospectiva que se realizó en la edición pasada de Chatarra en la Bodega Monteviejo de Mendoza. 50 metros de tela amarilla como el sol nacen en la chimenea, trepan la ventana y salen hasta la fachada coloreando el exterior del edificio. Una obra de Agustina Roca, Emilio Zárate y María Guglielmelli que será reutilizada.

Artificialidad habla sobre la naturaleza del Ser, lo intrínseco en el hombre y en todas las cosas, y de la distancia entre esa existencia autentica y el hombre contemporáneo, y lo hace mediante la creación de ambientes artificiales que provoquen una reacción física y emocional en el espectador, explica su creadora Camila Lukasiewicz que antes de hablar, invita a vivir la experiencia. Ensayo Nº2 “Unidad” es la segunda obra de la serie y cuenta con el sonido creado especialmente por el músico Hernán Ortiz.

“El concepto de Unidad se aborda desde la concepción del todo como absoluto ilimitado. Ser conscientes de que somos partes de la misma existencia, la obra nos invita a abandonar el sentimiento de identidad propia para ir en profundidad introspectivamente y sentir esa unión con el todo, tan olvidada actualmente,” expone la artista sobre su obra en espiral compuesta por 65 metros de tela blanca –un color noble y puro constante en sus trabajos– que luego serán donados a Cromosoma, una organización que promueve la inserción social, el consumo responsable y la dignificación laboral en el sistema productivo del diseño de Indumentaria y además busca revalorizar los procesos en relación con la producción textil, desde el diseño, la producción y sus desechos.

Fotografía: Paz De Rossi

Yul Des

La moda es parte de mi vida, es una de mis formas de expresarme. También, soy gran admiradora de las artes visuales, la música y la cultura urbana. Así que mis escritos reflejan todo lo que me influencia y tienen olor a vintage.

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